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sábado, 8 de marzo de 2014

Día Internacional de la Mujer

“No deseo que tengan poder sobre los hombres, sino sobre sí mismas”

(Mary Wollstonecraft, escritora inglesa que, en el siglo XVIII argumentó que las diferencias entre el hombre y la mujer no estriban en su sexo, sino en su educación).

Con motivo de esta festividad, el Departamento de Orientación del CEPA Cáceres, en colaboración con la biblioteca, ha organizado esta actividad relacionada con el plan de fomento de la lectura y, fundamentalmente, con la educación en valores. 

Uno de nuestros objetivos como formadores ha de ser conseguir que nuestros jóvenes no tengan que leer ni vivir historias como esta en la que su protagonista recela, por razones obvias, de los hombres: “Dices que eres un escritor, pero eres un hombre. No me ha quedado muy buena impresión de los hombres, sean quienes sean…”
Podéis conocer aquí a su protagonista.
Varios profesores del centro –Pepe Hinojosa, Antonio Montes, Salvador y Alejo– han prestado su voz para leer historias relacionadas con mujeres que, por alguna razón, han pasado a la historia y a partir de las cuales nos hemos propuesto rendir un pequeño homenaje a todas las mujeres que, todavía en el siglo XXI, siguen luchando por conseguir la igualdad de derechos. Mujeres que hace muchísimos años consiguieron romper las rígidas normas en las que vivían y salir de su marginalidad.





Además, los tutores han leído y comentado en el aula estos textos con sus alumnos como una pequeña contribución a la conmemoración de un día en el que celebramos la lucha por conseguir la igualdad con el hombre en la sociedad y su desarrollo íntegro como personas.
Ya en el siglo XVII, muchas damas de la corte se reunían y conversaban sobre los valores de la cultura femenina. Estas han sido consideradas las primeras polémicas feministas, en las que no se hablaba de las labores del hogar o de aquellas funciones que a lo largo de los siglos se habían considerado propias de ellas, sino de temas científicos relacionados con la Ilustración, a punto de desarrollarse.
Hemos recordado, asimismo, a las cigarreras, pioneras de la lucha sindical en el siglo XIX, mujeres de la clase trabajadora (“trabajaban a partir de los cinco años como criadas o como manufactureras con jornadas de 12 a 14 horas, respirando aire infecto en medio de un ruido infernal”) . Eran conocidas como “las chinches”. Con sus revueltas consiguieron un salario fijo, horas de lactancia y guarderías para cuidar a sus hijos mientras ellas realizaban su trabajo.
Estas son algunas de las mujeres que hoy han dado que hablar en el CEPA Cáceres.
Semíramis (siglo IX), reina mesopotámica de extraordinaria belleza, a quien se le atribuye la fundación de Babilonia y de la que leyenda cuenta que consiguió gobernar un país durante más de cuarenta años haciéndose pasar durante años por hombre.
Christine de Pizán (1364-1430) quien se dedicó a la literatura de manera profesional como medio de vida. Era esta la forma que encontró de mantener a sus hijos, pues había quedado viuda siendo muy joven. Sus ideas avanzadas y su mente clara le permiten afirmar en su obra que no fue Dios quien puso límites a la mujer.
Amelia Earhart, norteamericana (1897-1937), primera mujer que cruza el Atlántico. Interesada desde su infancia por mujeres que habían sobresalido en actividades tradicionalmente masculinas. “Por favor, no interfiramos en el trabajo del otro. En este sentido, voy a tener que mantener algún lugar donde pueda ser profundamente yo misma. No puedo soportar los confinamientos, por muy atractiva que sea la jaula” (escribió a su marido en una carta justo antes de contraer matrimonio).
Fuente (La agenda de las mujeres. 2014. Preparando caminos)

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