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jueves, 8 de mayo de 2014

Encuentro con Pilar Galán

Cuando las palabras nos seducen o nos envuelven las palabras

Hoy, nuestra compañera Pilar Sánchez Gilo nos comenta el encuentro con esta escritora extremeña, que visitó de nuevo nuestro Centro para presentar su último libro de cuentos, Tecleo en vano, publicado por su editorial habitual De la luna libros.
A la cita acudieron profesores y alumnos del Centro y numerosos amigos y público del exterior.


Pilar, con la vitalidad vertiginosa que la caracteriza, defendió con entusiasmo el enorme poder de las palabras y su importancia. De ahí el propósito de su libro que pretende, ante todo, pedir respeto público y privado por el lenguaje y su uso, y por todas las vidas y personajes tan marcados por los nombres. Y enseguida también, impetuosa y fresca como la vida, Pilar Galán fue intercalando palabras y más palabras con anécdotas y vivencias personales y sociales y con frecuentes alusiones a los relatos que más le gustaban de su último libro.
Recordó momentos de su pasado o del pasado de algunos de los que compartíamos generación con ella; nos contó sucesos de su día a día, como hija, como madre, como narradora, como profesora de instituto; proclamó su vocación aún imperturbable por su profesión, que calificó como la mejor del mundo, y nos confesó la ternura y el asombro que, pese a todo, le inspiraban sus jóvenes alumnos, poseedores de una ingenuidad y creatividad excelentes.
Del mismo modo, fue mezclando luego, como el agua de la ola, cielo con tierra, chascarrillos con críticas sociales, hechos transcendentes con otros, en apariencia, sin importancia, combinando, como si de una sinfonía se tratase, montones de peripecias divertidas o absurdas con otras graves y serias, pero todas entrañables que, aderezadas con su sencilla y rica expresividad espontánea, su íntima melancolía, su brillante mirada única, y sus miles de frases casi hechas siempre nuevas, se nos fueron posando, como recuerdos propios o mariposas agridulces, en el alma y en los labios de todos los que allí las escuchábamos.
Y es que cuando nos seducen las historias de una escritora de la talla de Pilar Galán no hay “Tecleo” sin efecto ni sin afecto, y el final siempre es el principio de un nuevo cuento que deseamos todos con afán escuchar o leer mañana.

(Por cierto, la dedicatoria que a mí me regalaste, Pilar, es de arrebol… Vuelve pronto)

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