Cabecera

Cabecera

viernes, 9 de enero de 2015

Rincón de novedades

Los Reyes Magos han venido también al Centro de Educación de Adultos con un magnífico obsequio para nuestra biblioteca.
La sorpresa ha llegado de la mano de nuestra compañera Guadalupe. La sección de "Novedades", que ya inauguramos el pasado curso, se viste de gala con la escultura tridimensensional que ella misma ha confeccionado para nosotros y que, a partir de ahora, identifica esta sección. 

Cervantes, Cortázar, García Márquez, Allan Poe, Oscar Wilde o Antoine de Saint-Exupéry se pasean por los estantes de esta pequeña biblioteca de madera. No os la perdáis.




Y este sí que ha sido un regalo acertado porque a veces alguien nos ha obsequiado con algo que hemos tenido que alabar para, seguidamente, esconder (debajo o no de la cama), como en el microrrelato de Victoria Pelayo que os dejamos aquí para no perder la ocasión de leer. ;)

Gracias, Guadalupe.  

El regalo de boda

Hacía tres meses de la boda y la casa relucía divina con los muebles traídos de las tiendas más selectas de Madrid, lámparas de diseño, alfombras en las que te hundías, chester de piel, radiadores que parecían esculturas de hierro, cajones que se cerraban solos, en fin, estaban orgullosos y satisfechos de su casa recién estrenada. Después de volver de la luna de miel, habían tomado la costumbre de invitar cada fin de semana a un grupo de amigos o familiares a cenar. Cada invitación superaba a la anterior: el menú resultaba más exquisito, la cristalería escogida lucía más, el vino tenía más cuerpo, los invitados cada vez estaban más y más a gusto, la sobremesa se prolongaba más…
Aquel fin de semana cenarían con los padrinos de bautizo de él, que tan generosos habían sido costeando gran parte del banquete de bodas pero cuyo regalo fue sencillamente horroroso, dos lámparas gemelas compradas en Marruecos, formando un exuberante busto de mujer con sendos globos de luz en el lugar de la cabeza, y que sin más contemplaciones habían ido a parar directamente al trastero. Antes de que llegaran los invitados, las lámparas fueron rescatadas de un cajón, para ocupar por unas horas un privilegiado lugar sobre las mesillas de noche del dormitorio principal, mientras las estilizadas y carísimas lámparas de Liberty Luz iban a parar bajo la cama, total solo es para enseñarles la casa. Y no se molestaron en desenchufar unas y enchufar las provisionales. Cuando los padrinos llegaron para cenar, la mesa estaba tan perfecta como el resto de la casa. Al enseñarles el dormitorio y encender el interruptor para que vieran cómo lucía su regalo de boda, los cuatro quedaron perplejos al comprobar que la luz llegaba desde debajo de la cama.

Victoria Pelayo

No hay comentarios :

Publicar un comentario

Por favor identifícate.