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miércoles, 16 de diciembre de 2015

El mensajero, L.P. Hartley

"A veces los libros resucitan"

Eugenio Fuentes nos recomienda la lectura de esta maravillosa novela.



A veces los libros resucitan. Y así, una obra que desde hace cuarenta años duerme en el limbo de las bibliotecas y ya nadie recuerda, pero por la que no ha pasado el tiempo suficiente para convertirse en un clásico, de pronto se nos aparece con toda la frescura, la fuerza y la originalidad de los grandes descubrimientos. De este modo ha llegado a mis manos una novela profunda y delicada, ‘El mensajero’, de  L. P. Hartley.
La novela se abre con uno de esos comienzos afortunados que nunca se olvidan: ‘El pasado es un país extranjero: allí las cosas se hacen de otra manera’. Y desde esa primera frase hasta la última nos arrastra sin zarandearnos, pero de un modo incontenible, hacia una historia de amor combinada con un relato sobre la pérdida de la inocencia.

Hartley es demasiado buen escritor para dividir tajantemente a los personajes en buenos y malos, aunque unos ofrecen una nítida bondad y en otros predomina una sutil malicia. Pero a todos los contempla desde la tolerancia y piedad. Y culmina la novela con un final que, como al protagonista, nos deja el rostro húmedo de lágrimas.
Durante su lectura sentimos que hemos conocido situaciones similares a las aquí narradas: estos personajes son nuestros iguales, no son héroes inalcanzables ni malvados sin posibilidad de redención, tienen nuestra misma estatura.

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